sábado, 1 de junio de 2013

Día de regatas.


Si algo hay famoso en Oxford son los colleges y las regatas. Pues bien, la semana pasada tuve la oportunidad de asistir a la final de las regatas entre colleges de este año, y tengo que decir que fue una experiencia increíble.

No me voy a poner a explicar en que consiste la competición porque básicamente no lo tengo muy claro, así que para no meter la pata me callo que estoy mas guapo.

Las regatas duraban casi todo el día, desde por la mañana hasta las 6 de la tarde que era la ultima carrera en la que participaban los equipos mas fuertes. "Final masculina". Sí, lo pongo entre comillas, porque resulta que en uno de los colleges competía una chica en el equipo masculino. Ya os podéis imaginar lo fuerte que estaba la chica para seguir el ritmo de tíos de dos metros y con brazos en condiciones, tan fuerte como para ser medallista olímpica.

Se puede decir que vivimos el evento casi en primera persona. Por medio de Marta, una chica encantadora con la que tengo una amiga en común, pudimos estar en las instalaciones del equipo al que apoyábamos, Pembroke College, que por cierto resultó campeón.

La fiesta que se organizó fue "minina", baños en el río, música a toda pastilla, y para algunos, cantidades ingentes de alcohol acumuladas a lo largo de todo el día. Se ve que es tradicional en estos lares, cuando ganas la regata prenderle fuego al barco. Y eso hicieron. No el barco con el que compitieron, pero si otro del año de María Castaña que estaría guardado en algún lugar esperando que le llegara la hora. Como era de esperar nos invitaron a ir al college para que viéramos la fogata que hicieron con el cacharro ese en medio del patio. Se echó de menos aprovechar las ascuas para echar una parrillada de chuletas, pero en fin, de eso no tienen ni idea aquí.

Una vez apagado el barco se acaba la fiesta, o por lo menos para los ajenos al equipo, así que, volvimos a casa.












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